Impresiones o ideas a vuelapluma que van emergiendo unas veces, que se vomitan otras, que en ocasiones luchaban pos escapar de mi cabeza y que ahora, espero, poder plasmar en éste blog que imagino tan caótico como lo es su dueño a veces o tan metódico como resulta ser otras.
jueves, 24 de mayo de 2012
mi amor
He tardado cuatro blogs en dedicar uno al amor, pero no al amor como entelequia o abstracción, como concepto o definición, sino a MI amor, a la persona a la que amo y con la que comparto yo creo que más que las propia vidas de ambos. Si bien tengo ubicado el momento mágico e irrepetible en el que lo que era una amistad se convirtió en amor, doy por hecho que ese momento era algo fraguado y elaborado desde mucho tiempo atrás, que el nuestro era un amor madurado en cada interior, al que los condicionantes de nuestras vidas impedían aflorar. Y afloró, y en la orilla del Nilo, frente a la isla Elefantina, en un atardecer de junio, con las bouganvillas aromatizando el ambiente y esa ligera sofoquina que desde el desierto va endulzando el aire el amor brotó. Nació indeciso, inseguro, temeroso de equivocarse y rodeado de enemigos, como un cachorro de león, vulnerable al principio y al que el paso del tiempo hace invencible. El amor dió sus primeros pasos tan temeroso, que ni siquiera los protagonistas acertamos a reconocerlo, tuvieron que ser otros quienes certificaran lo evidente, quienes vieran en nuestros ojos el calor de un amor recién nacido. Y todos los Dioses del Antiguo Egipto se conjuraron para hacerlo invulnerable, para hacerlo indestructible, para Hacerlo. Horus aportó su ojo, el que todo lo ve, para que fuesemos nosotros quienes acunaramos al recién nacido,. Y ya en Iruña, el amor vivió una cita con aire de clandestina, de prohibida, de casi secreta. Y el amor triunfó, no al modo casi ñoño que suele describirse, sino que éste, madurado y sereno, hijo de la edad y de la experiencia, éste como digo se ha mantenido firme y creciente a lo largo de los años. Afrentando envites y despreciando rechazos, y demostrando a éstos, que el amor, a veces es más fuerte cuanto más contestado resulta. Y éste crece cada día, desde cada amanecer al levantarme en que oigo su respiración dormida, quieta, relajada y serena y yo me levanto presuroso, con miedo a despertar ese sueño a veces recién cogido. Y cada mañana resulta ser un reto, una nueva prueba para el amor, que no es algo estático, sino siempre renovable, siempre necesitado de cuidados y de mantenimiento, como un coche antiguo, caprichoso, causa de orgullo para su propietario, que lo pasea exibiéndolo sin pudor alguno. El amor, nuestro amor, se refuerza en las dificultades y se hace grande a cada inconveniente, porque el amor es un estado del alma, una irreflexión que nos vivifica y hace crecer, que nos da la fuerza para el día y nos relaja en la noche, el amor surge desde nuestro yo más profundo y nos alimenta el futuro. Por eso, amor, la rutina no pasa de ser una entelequia, algo incomprensible si hay amor, porque éste renueva cada día, fuerte y desafiante al tiempo y hasta al espacio. El amor, mi amor, crece cada día, y el cachorro que nació en Asuán, al día de hoy es un poderoso león, que pasea y ruge feliz en la sabana de la vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario