Impresiones o ideas a vuelapluma que van emergiendo unas veces, que se vomitan otras, que en ocasiones luchaban pos escapar de mi cabeza y que ahora, espero, poder plasmar en éste blog que imagino tan caótico como lo es su dueño a veces o tan metódico como resulta ser otras.
lunes, 18 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
Espiritualidad laica?
Se me plantea el tema de si la espiritualidad puede ser laica o no . Vista la Espiritualidad desde los parámetros a las que las religiones tradicionales nos tiene acostumbrados parece imposible una Espiritualidad sin Dios, en mi opinión modesta es exactamente la creencia en un Dios de Masas lo que imposibilita la Espiritualidad. Esta se manifiesta en las religiones monoteistas principales como un dón "otorgado" por Dios e imposibilita obviamente la idea de una Espiritualidad en la que Dios no pase de ser una quimera. La Espiritualidad surge del Individuo como ente libre, como búsqueda personal de la Trascendencia sin mediador posible. La Espiritualidad del Individuo es un concepto al que cada Ser otorga un valor y una propia esencia, sin que sea posible una Espiritualidad estandarizada válida para todos. A menudo confundida con la Etíca, la Espiritualidad es la capacidad del Individuo en cuanto ser libre de gestionar sus propias experiencias espirituales, y al gestionarlas, hacer de ellas la base de una Espiritualidad única, imposible de clonar ni repetir. Las principales religiones monoteistas, no así el budismo, han limitado la Espiritualidad a una serie de acatamientos preestablecidos de supuestas verdades intangibles no susceptibles de reforma ni debate alguno. Tomado así, la Espiritualidad se reduce a un intento de contacto con el Ser Superior mediatizado por una serie de ritos ajenos al yo profundo de cada individuo, y hecho esto, la relación del Hombre con su Espíritu pierde cuanto tiene de Personal para limitarse a una mera imitación de patrones preestablecidos de un falso concepto de Espìritualidad. La creencia o no creencia en un Dios superior no es determinante para la existencia de la Espiritualidad por cuanto ésta se circunscribe al ámbito personal del Individuo, en su relación con la Trascendencia, que no es sino la capacidad, exclusivamente humana, de traspasar las fronteras de lo físico para elevándose sobre ello, conectar de un modo único y diferente en cada uno, con nuestro yo más profundo, y de desde ahí, y sólo desde ahí, dar al Espíritu el valor y la trascendencia que nuestras particulares necesidades demanden.
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