No parece descabellado afirmar que estamos viviendo un proceso de descomposición de la sociedad que conocíamos . Nos habían acostumbrado a que cada generación tuviera una calidad de vida ligera o sensiblemente superior a la que le precedió . Y esto ha pasado a ser historia. Vivimos un momento de desilusión generalizada, de una profunda amargura existencial de la que no hay visos de ver el fin. Una sociedad embotada de un consumismo voraz que ahora no puede ser satisfecho. En un proceso que Occidente no conocía desde la Depresión del 29 y sus consecuencias los otrora despreocupados ciudadanos se ven de pronto abocados a un progresivo empobrecimiento para el que nadie nos había preparado. A la falta de presente se añade para mayor desesperanza la absoluta convicción de la falta de futuro. La juventud, que siempre ha sido el motor de los cambios desde que el homo sapiens comenzó a colonizar el planeta ha perdido la ilusión , y sin juventud ilusionada para crear no hay creación posible. Vivimos una sociedad edificada sobre los cimientos del Poder económico, cada vez este mas transnacional impersonal y frío . Este, al irse distanciando progresivamente del mundo real ha creado unas estructuras para su perpetuación que imposibilitan la humanización del Sistema conformando una cadena de injusticias que nos motivan al cambio radical, sin componendas, sin puentes de conexión . Una sociedad que se siente engañada, engañada por unos políticos que descaradamente incumplen lo que prometieron, por una estructura financiera que los ahoga, extorsiona y estafa, por unos educadores que les aseguraron que la cultura les convertiría en hombres de provecho con trabajos bien remunerados y satisfactorios...La sociedad carece de fe en si misma, se siente abandonada a su suerte por unos estamentos que ni comprende ni conoce ni ha elegido. La sociedad moribunda es incapaz de proyectar una nueva sociedad, porque hasta la propia creación esta en entredicho. El pesimismo es como los árboles impidiendo ver el bosque.
Impresiones o ideas a vuelapluma que van emergiendo unas veces, que se vomitan otras, que en ocasiones luchaban pos escapar de mi cabeza y que ahora, espero, poder plasmar en éste blog que imagino tan caótico como lo es su dueño a veces o tan metódico como resulta ser otras.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Alrededor del sindicalismo
Parece casi unánime la creencia de que el movimiento sindical tal y como esta planteado desde el siglo IXX presenta unos parámetros que el devenir de la historia ha dejado caducos e inoperantes. En una sociedad en la que la economía ha dejado de ser nacional para ser transnacional, cuando las grandes compañías y los lobbys financieros controlan los procesos de producción desde su inicio hasta el consumidor impidiendo que los trabajadores controlen ninguna etapa del proceso parece obligado replantearse las herramientas con las que el Movimiento Obrero debe y puede intervenir y operar. El concepto nacional aplicado al sindicalismo no hace sino limitar, autolimitarse a realidades nacionales operatividades que deben de aplicarse a un contexto global y transnacional. Consejos de Administración tan opacos en ocasiones como insensibles a sus decisiones regulan, ordenan, imponen y administran la economía del planeta de un modo unitario no teniendo enfrente, para controlar sus actuaciones un sindicalismo realmente capaz. Parece imprescindible desde el punto de vista del Movimiento Obrero ser capaces de conformar un mecanismo Internacional con capacidad real de actuación frente a las compañías transnacionales. La división sindical por Estados nacionales no hace sino resultar escasamente operativa frente a una economía y a unas empresas que hace años superaron las fronteras. Nunca ha tenido como ahora mas sentido el concepto de Internacionalismo que el Movimiento obrero acuñara hace tantas décadas .
lunes, 12 de noviembre de 2012
Los recuerdos presos
Los recuerdos a veces nos atan, hay ocasiones en los que nos sujetan hasta impedirnos avanzar, incluso nos retrotraen a nuestro pasado más negro o de nuestro entorno. Hay recuerdos que se imponen al avance de nuestra espiritualidad, recuerdos que pesan más que la razón y nos provocan sensaciones contradictorias. Los hechos pasados, los dolores y las pesadumbres a veces se nos presentan tan actuales como inevitables, y nos condicionan nuestras acciones orientándolas en una dirección que en muchas ocasiones nos impiden avanzar como personas. El pasado a veces pesa sobre el futuro condicionándolo de un modo que lo imposibilita. No existe el futuro sin la referencia del pasado, porque los tiempos se alimentan unos de otros, y es incomprensible que el futuro se vea supeditado al pasado porque nuestros actos nacen de nuestra libertad y ésta mediatizada por los hechos ya ocurridos, se desdibuja hasta desaparecer. Resulta de todo punto imprescindible analizar nuestro pasado para aprender de él pero no vernos lastrados por él. El futuro de nuestra existencia se moldea cada día, se perfecciona y adapta a cada instante porque éste oscila entre nuestro deseo y nuestras circunstancias, entre nuestras verdades y mentiras ,que a veces nosotros mismos ignoramos. El desconocimiento de nosotros mismos nos aboca a tomar decisiones erróneas y en ocasiones el conocimiento que de nosotros mismos tenemos se ve supeditado al" yo" que quisiéramos, no al "yo" real. Los recuerdos a veces nos encierran, nos limitan y condicionan. Los recuerdos bailan en nuestro inconsciente mediatizando el consciente, haciendo de la realidad, el futuro inmediato o lejano una consecuencia del pasado. Y éste, inevitable por pretérito, se nos aparece a cada instante mediatizando nuestro hecer diario, nuestras conclusiones vitales.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Probando mi iPad nuevo.
Me va a resultar complicado estrenarme con esta tecnología que me resulta ajena y un tanto complicada, ignoro si estas líneas llegaran al blog o perecerán perdidas en el fantasmagorico planeta internet. Es una mera prueba para pretender comprender el funcionamiento de este iPad recien estrenado en el que desconozco hasta el modo de colocar los acentos a estas palabras, y me escuecen los ojos al leer este texto desacentuado. Como sea que con esta prueba la comprobacion es suficiente, ya termino. Y ya escribiré otro momento un blog con contenido en el que lo importante no sea el continente.
martes, 6 de noviembre de 2012
Sueños y fantasías
Los sueños nos reconfortan de la realidad, a veces nos inducen a un sopor que ignora el presente para idealizar un futuro tan incierto, tan dudoso como inexorable. Por ello los sueños, o la mera fantasía deben ocupar su espacio en nuestra mente, aun de adultos o quizá sobre todo de adultos. Tendemos, por prejuicios culturales a considerar las fantasías como cuentos infantiles o cuentos exclusivamente para niños. Consideramos desde nuestro racionalismo que la fantasía no puede tener cabida en nuestra vida, con lo cual nuestra existencia se ve condenada a estar atada a la realidad, como si ésta no fuese susceptible de ser modificada, como si la realidad nos hiciese felices siempre y en todo lugar. Reivindico desde éste comentario de hoy la fantasía y los sueños como elementos equilibradores de la existencia, como motores ocultos para la transformación de la realidad. La denostada magia, sea blanca o negra, es objeto e burla y chanza por un racionalismo tan poco racional como el fundamentalismo medieval. El racionalismo sólo cree aquello que cree controlar, aquello que empiricamente es capaz de demostrar, ignorando, en un ejercicio de soberbia, que sólo aquello que conoce y controla es real. Y no es así, la magia trastoca realidades con métodos de funcionamiento que escapan al puro racionalismo, con métodos y rituales que anclados en el tiempo inmemorial siguen activos aunque denostados en éste tecnológico siglo XXI. El soñar, ese mecanismo desconocido que nos ocupa un tercio de nuestra vida, marca, por su intensidad y profundidad, muchos de los actos que realizamos en estado de vigilia. Los sueños nos equilibran, y son reales en la medida que determinan muchas de nuestras actitudes ante la existencia. Los sueños nos nivelan, nos centran y realizan, la fantasía contenida en ellos nos motiva para el mundo real. Siempre debe de tener cabida la fantasía en nuestras creencias más profundas. Las hadas o los duendes no tienen cabida en un laboratorio, pero caben en nuestro inconsciente más consciente, como los ángeles o los amuletos, como la magia ritual o las religiones.... En lo más profundo de los humanos, aun en los más racionalistas, nos queda ese poso, ese rescoldo de respeto por lo inexplicable que desde las cavernas llevó al hombre a pintar búfalos en ellas, y a llevar símbolos mágicos a la luna.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Llevaba mucho tiempo sin escribir en estos Coloquios desde la Estafeta. Ocupado con el facebook he desatendido mi blog. Hoy lo retomo, en una tristona mañana otoñal de domingo, mientras espero que el tiempo me avise de la hora para bajar a trabajar a mi kiosko, mientras espero que las musas me iluminen y sea capaz de escribir unas letras de reinaguración del blog con un mínimo de sentido. Apena ha amanecido, el fin de semana pasado ya cambió la hora...si no todavía la noche cubriría Pamplona. Llueve, con insistencia y pesadez, con esa monotonía melancólica que el otoño imprime a todas sus manifestaciones, con el aviso intrínseco de que hoy va a ser un dia, domingo, impregnado de aquella sensación de angustia que recuerdo de las tardes dominicales de mi infancia. Recuerdo que padecía cada tarde de aquellas una mezcla de tristeza y abandono, de inexorabilidad del tiempo festivo ya casi finiquitado. Recuerdo el vocear callejero de la "Goleada", la goleada de hoy...que gritaban jovenzuelos por las calles que yo veía muy mayores, el llover insistente, como si toda la naturaleza sufriese conmigo. Recuerdo aquellas tardes de cine Champagnat con mi hermano y aquel otro medio hermano que ha pasado a la categoría de simple conocido, el sin hermano, porque no tenía de eso. Recuerdo las tostadas en el Zucitola de Fernandez Arenas, que hace muchos años que ya cerró, y sobre todo recuerdo esa sensación de tristeza por el fin de semana terminado, por el recreo acabado y la perspectiva de una larga semana escolar, que se me antojaba interminable. Un nudo en el estómago se me formaba inexorable cada noche dominical, y sólo el amanecer del lunes lograba soltarlo, y ya entonces la sensación era otra. Algo parecido he sentido estos últimos domingos al atardecer, cuando el cuidado de mi madre me impone dejar mi casa y a mi amada, sola, y yo , sólo, vago por Pamplona, que no es traslado, hasta la casa de mi infancia una vez desaparecida bajo la excavadora la que fué mi casa de siempre....mi siempre añorada "Casa la yaya" . Bajo en villavesa, con mi bolsita con mis sábanas y zapatillas, para que la soledad sea menor y el cambio menos perceptible....y otras tantas soledades me acompañan en el viaje a la Milagrosa, hundida en un pozo en el que ni el móvil funciona siempre....Y me vuelvo a sentir sumido en aquella melancolía inexorable y otoñal que recuerdo en mi infancia...y es que todo vuelve, yo también, el lunes a mi casa con mi añorada esposa.
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