Sorgiñaren Eguna
Zugarramurdi, la bella población de Xareta, al norte de Navarra, celebró anteayer su sexto "Sorgiñaren eguna" el Día de las Brujas, intentaré contarlo. Esta vez no estabamos muchos, la coincidencia con la convocatoria de Nafarroa Bizirik en Pamplona restó, creo yo asistencia. Pero lo pasamos bién aunque el shirimiri se empeñó a partir del media tarde de, nunca mejor dicho, aguar la fiesta en la calle. La cueva, es eso, cueva, y protege de las inclemencias. El tamaño de la llamada Catedral del Diablo es tal que tiene capacidad para muchísima gente y no hay riesgo de no caber. Los niños inauguraron la jornada con el reparto de premios del concurso de dibujos y cuentos en torno a la brujería y en concreto a las brujas de Zugarramurdi. En la calle resonaban las trikitrixas. Tras la inocencia de los niños vino la seriedad de la conferencia, la primera del día, ésta en castellano, sobre la investigación sobre la brujería. Xabier Susperregi y Carmen Yarnoz apuntaron datos sobre el fenómeno de la brujería en la época de los procesos de Logroño, en 1.610. . El público siguió atento las ponencias y poco a poco se hizo gana de comer. A la tarde el programa se vió alterado por el shirimiri, la sempiterna llovizna vasca que parece que no te moja y al final te cala hasta los huesos. El plato fuerte del día fué el akelarre. En la boca de la cueva las sorgiñas tendían la ropa, lavaban y cotilleaban. Un novio despechado acusa a la Inquisición, y ésta inicia un proceso que las llevó a la hoguera. Al fondo de la cueva, en otro escenario natural, las sorgiñas bailan en torno a el fuego, bailan y bailan, se aparece Akerra, el diablo, rodeado de una aureola mágica y misteriosa. Una tela negra larga une la cadena de sorgiñas que danzan en torno a Akerra, y esta se extiende lúgubre ocultando a las sorgiñas del exterior. Al final el demonio desaparece y en su lugar otros seres de fuego irrumpen en la Catedral del Diablo. Llenando con sus tambores el hueco que las sorgiñas han dejado. Una recreación de un akelarre en la que disfrutamos y participamos. A Carmen le hizo mucha ilusión hacerlo. Es de agradecer el trato que nos dispensaron las responsables del Museo de la Brujería, y el reconocimiento hecho a Carmen por la organización del evento. Y hasta el Sorgiñaren Eguna 2013.
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